La desaparición del Universo. Gary Renard

284849_343721372383490_1520792179_n
LA DESAPARICIÓN DEL UNIVERSO, Gary Renard
El propósito de este breve escrito, en su mayor parte copia textual de las primeras páginas del libro de Gary Renard es despertar tu curiosidad y tu apetito por leerlo completo. Debería ser lectura obligada antes de embarcarse en el estudio de Un Curso de Milagros, puesto que proporciona claves muy importantes y con una gran claridad. En la confianza de que te será muy útil, te lo comparto.
“Hay quienes han llegado a Dios directamente,
al haber dejado atrás todo límite mundano y
al haber recordado perfectamente
su propia Identidad. A estos se les podría llamar
Maestros de los maestros porque, aunque ya no se les puede ver,
todavía se puede invocar su imagen.
Y aparecerán en el momento y lugar donde puede ser
de utilidad que lo hagan.
A quienes su aparición les podría atemorizar, les dan sus ideas.
Nadie puede invocarlos en vano.
No hay nadie de quien ellos no sean conscientes.”
–Un Curso de Milagros
En la semana de Navidad de 1992 aún estaba recuperándome de una quiebra financiera ocurrida cuatro años antes, resultado de la impaciencia, de gastar despreocupadamente y de inversiones aparentemente buenas que salieron mal. No lo sabía, pero estaba en guerra conmigo mismo, e iba perdiendo. Entonces tampoco sabía que prácticamente todo el mundo está en guerra y va perdiendo, aunque parezca que van ganando.
De repente, algo cambió en lo más profundo de mí. Durante trece años había estado en una búsqueda espiritual en la que había aprendido muchas cosas pero sin haberme tomado el tiempo necesario para aplicar las lecciones recibidas, pero ahora me sobrevino una nueva certeza. Las cosas tienen que cambiar. Así que escribí al amigo al que estaba demandando y le informé de que iba a abandonar la acción legal para empezar a retirar conflictos de mi vida. Él me llamó y me dio las gracias, y así comenzamos a reconstruir nuestra antigua amistad. Más adelante supe que este mismo tipo de situación se había repetido, de distintas formas, miles de veces durante las décadas anteriores: personas en conflicto habían empezado un proceso de dejar atrás sus armas para rendirse a una sabiduría mayor, existente dentro de sí mismos.
A partir de ahí empecé a tratar de activar el perdón y el amor, tal como los comprendía entonces, en las situaciones que afrontaba cotidianamente. Obtuve algunos buenos resultados, pero también me topé con serias dificultades, especialmente cuando alguien sabía provocarme en mis zonas más sensibles. Pero al menos parecía que estaba empezando a cambiar de dirección.
A lo largo de aquel año de cambio recé regularmente a Jesús, el profeta de sabiduría a quien admiraba más que a ningún otro, para que me ayudara. Sentía una misteriosa conexión con él, y en mis oraciones solía decirle cuánto deseaba volver dos mil años atrás y ser uno de sus seguidores para poder aprender de él en persona. Y así, durante la semana de la Navidad de 1992, mientras meditaba en el salón de mi casa en una zona rural del estado de Maine, me ocurrió algo excepcional. Estaba solo porque trabajaba en casa y Karen, mi esposa, viajaba todos los días por su trabajo a Lewisnton. Como no teníamos hijos, disfrutaba de un entorno muy tranquilo, interrumpido sólo por algún ocasional ladrido de nuestro perro Nupey. Cuando volví de la meditación, abrí los ojos y me quedé anonadado al comprobar que no estaba solo. Con la boca abierta, aunque sin pronunciar ningún sonido, miré fijamente hacia el otro lado del salón, viendo a un hombre y a una mujer que estaban sentados en mi sofá, mirándome directamente, con sus sonrisas amables y unos ojos lúcidos y penetrantes. No había en ellos nada que me resultara amenazador; de hecho tenían un aspecto tan extraordinariamente apacible que me dio seguridad. Mirando hacia atrás, me pregunto por qué no tuve más miedo, dado que estas personas, de apariencia muy sólida, parecían haberse materializado de la nada. Aun así, la primera aparición de los que pronto se convertirían en mis amigos, fue tan surrealista que, de algún modo, el miedo no parecía una reacción apropiada.
Las dos personas parecían tener entorno a los treinta años, y tenían un aspecto muy saludable. Su indumentaria era elegante y contemporánea. No se parecían en nada al aspecto que yo hubiera atribuido a los ángeles, maestros ascendidos o cualquier otro tipo de ser divino. No había luz ni auras resplandecientes a su alrededor. Uno bien podría haberlos visto cenando en un restaurante y no prestarles atención. Ahora no podía dejar de notar que estaban sentados en mi sofá, y me di cuenta de que miraba más a la atractiva mujer que al hombre. Advirtiendo esto, ella habló primero.
Pursah: Hola querido hermano. Puedo ver que estás asombrado pero no atemorizado. Yo soy Pursah y éste es nuestro hermano Arten.
Aparecemos ante ti como símbolos cuyas palabras facilitarán la desaparición del universo. Digo que somos símbolos porque cualquier cosa que parece tomar forma es simbólica. La única realidad verdadera es Dios o espíritu puro, que en el cielo son sinónimos, y tanto Dios como el espíritu puro no tienen forma. Por tanto, en el cielo no existen conceptos como masculino y femenino. Cualquier forma, incluyendo tu propio cuerpo, que se experimente en el falso universo de la percepción debe por definición, simbolizar otra cosa. Éste es el verdadero significado del segundo mandamiento: “No crearás ninguna imagen de Mí”. La mayoría de los eruditos bíblicos han considerado este mandamiento en particular como un misterio. ¿Por qué no querría Dios que se hiciera ninguna imagen a semejanza de Él? Moisés pensó que la idea era librarse de la idolatría pagana. El verdadero significado es que no deberías formarte ninguna imagen de Dios porque Dios no tiene imagen. Esta idea es importante para lo que te diremos más adelante.
Gary: ¿Te importaría volver a repetir eso?
Arten: Gary, repetiremos las cosas todas las veces que sean necesarias para que las aprendas, y una de las cosas que notarás es que te hablaremos cada vez más en tu propio estilo de lenguaje. De hecho, te vamos a decir las cosas claramente y sin rodeos. Pensamos que eres lo suficientemente adulto para entenderlas, y no hemos venido aquí a perder el tiempo.
Has pedido ayuda a Jesús. Él habría estado muy contento de venir personalmente, pero no es eso lo que se requiere en este momento. Nosotros somos sus representantes. A propósito, la mayor parte del tiempo nos referiremos a Jesús llamándole “J”. Tenemos su permiso para hacerlo y cuando llegue el momento te explicaremos el porqué.
Tú querías saber cómo era estar allí, con él, hace dos mil años. Nosotros estuvimos allí y nos alegrará contártelo, aunque te sorprenderá saber que ser discípulo suyo en el presente tiene más ventajas que entonces. Una de las cosas que vamos a hacer es plantearte desafíos del mismo modo que J nos los planteaba repetidamente a nosotros, tanto en el pasado como en lo que tú denominas el futuro. No vamos a ser tolerantes contigo ni te vamos a decir lo que quieres oír. Si quieres que te traten entre algodones vete a un parque infantil. Si estás dispuesto a ser tratado como un adulto que tiene derecho a saber por qué a la larga no puede funcionar nada en el universo, entonces iremos directamente al grano.
También aprenderás tanto la causa de esta situación como el modo de salir de ella. ¿Qué dices?
Gary: No sé qué decir.
Arten: Excelente. Esa es una buena característica en un estudiante, siendo una característica igualmente notable el deseo de aprender. Sé que lo tienes. También sé que no te gusta mucho hablar. Eres el tipo de persona que podría estar años recluida en un monasterio sin decir palabra. Además, tienes una memoria excepcional, algo que te será útil más adelante. De hecho lo sabemos todo respecto a ti.
Gary: ¿Todo?
Pursah: Sí, todo. Pero no estamos aquí para juzgarte, de modo que no tiene sentido ocultar cosas ni sentirse avergonzado. Estamos aquí simplemente porque es útil para nosotros aparecer ahora mismo. Aprovéchate de nosotros mientras puedas, haz cualquier pregunta que te venga en mente. Te estabas preguntando por qué tenemos este aspecto. La respuesta es que nos gusta integrarnos allí donde vamos. Asimismo vamos vestidos como seglares porque no somos representantes de ninguna religión ni denominación particular.
Gary: ¿Entonces no sois Testigos de Jehová? Porque ya les he dicho que no quiero formar parte de ninguna iglesia organizada.
Pursah: Ciertamente somos testigos de Dios, pero los testigos de Jehová se adhieren a una antigua creencia que sostiene que sólo un selecto grupo estará con Él, teniendo así el reino de Dios su lugar en la Tierra, con ellos en sus cuerpos glorificados, y eso no es lo que nosotros enseñamos. Podemos estar en desacuerdo con otras enseñanzas, pero no las juzgamos y respetamos el derecho de todo el mundo a creer lo que quiera.
Gary: Eso está muy bien, pero no sé si me gusta esta idea de que no exista lo masculino ni lo femenino en el Cielo.
Pursah: En el Cielo no hay diferencias ni cambios. Todo es constante, esa es la única forma en la que puede ser completamente fiable en lugar de caótico.
Gary: ¿Y eso no resulta un tanto aburrido?
Pursah: Gary, permíteme que te pregunte algo. ¿Es aburrido el sexo?
Gary: No en mi opinión.
Pursah: Bien, imagina el clímax del perfecto orgasmo sexual, sólo que ese orgasmo no se detiene nunca.Sigue adelante eternamente, sin reducir su poderosa e inmaculada intensidad.
Gary: Tienes mi atención.
Pursah: El acto sexual físico ni siquiera se acerca al increíble éxtasis del Cielo. Sólo es una pobre
imitación de la unión con Dios. Es un falso ídolo, hecho para fijar tu atención en el cuerpo y en el mundo,que ofrece una compensación suficiente para que sigas volviendo a por más. Es muy similar a un narcótico. El Cielo, por otra parte, es un éxtasis perfecto e indescriptible que nunca cesa.
Gary: Eso suena hermoso, pero no explica todas esas experiencias que tiene la gente del otro lado; viajes fuera del cuerpo, experiencias cercanas a la muerte, contactos con los difuntos y cosas por el estilo.
Arten: Aquello que llamas este lado y el otro lado son en realidad, las dos caras de la misma moneda ilusoria. Es todo el universo de la percepción. Cuando tu cuerpo parece detenerse y morir, tu mente sigue adelante. Te gusta ir el cine, ¿verdad?
Gary: Todo el mundo tiene alguna afición.
Arten: Cuando realizas una transición de un lado a otro, bien sea de esta vida a la vida eterna o de vuelta otra vez al cuerpo, es como salir de una película y entrar en otra. La diferencia es que estas películas se parecen más a las de realidad virtual que la gente tendrá en el futuro, en las que todo parecerá completamente real, pues hasta incluirán el sentido del tacto.
Gary: Esto me recuerda a un artículo que leí sobre una máquina en un laboratorio del instituto tecnológico de Massachussets. El artículo dice que introduces el dedo en la máquina y puedes tocar cosas que no están allí. ¿Es este el tipo de tecnología de la cual estás hablando?
Arten: Sí, la mayoría de los inventos imitan algún aspecto del funcionamiento de la mente. Volviendo al ciclo de nacimiento y muerte, cuando parece que vuelves a nacer en un cuerpo físico, te olvidas de todo,o al menos de la mayor parte. Todo es un truco de la mente.
Gary: ¿Estás tratando de decirme que la totalidad de mi vida está en mi cabeza?
Arten: Todo está en tu mente.
Gary: ¿Mi cabeza está en mi mente?
Arten: Tu cabeza, tu cerebro, tu cuerpo, tu mundo, todo tu universo, cualquier universo paralelo y cualquier otra cosa que pueda ser percibida, son proyecciones de la mente. Todas ellas son símbolos de un único pensamiento. Más adelante te contaremos cuál es ese pensamiento. Y un modo aún mejor de pensar en esto es considerar que tu universo es un sueño.
Gary: Amigo, parece muy sólido para ser un sueño.
Arten: Más adelante te contaremos por qué parece tan sólido, pero primero necesitas más información, no nos adelantemos. Lo que Pursah está tratando de imprimir en ti es que nadie te está pidiendo que renuncies a mucho a cambio de nada. En verdad es todo lo contrario. Al final llegarás a darte cuenta de que estás renunciando a nada a cambio de todo; un estado tan imponente y gozoso que es imposible describir con palabras. Sin embargo, para alcanzar ese estado del Ser debes de estar dispuesto a someterte a un difícil proceso de corrección a cargo del Espíritu Santo.
Gary: Esta corrección de la que hablas ¿tiene algo que ver con lo “políticamente correcto”?
Pursah: No. Lo políticamente correcto, por muy bien intencionado que sea, sigue siendo un ataque a la libertad de expresión. Comprobarás que somos muy libres en nuestras expresiones. No empleamos la palabra corrección de la manera habitual, porque corregir algo, generalmente significa arreglar ese algo y conservarlo. Cuando el Espíritu Santo termine la corrección del falso universo, dejará de parecer que existe. Digo que ya no parecerá existir porque en realidad no existe. El verdadero Universo es el Universo de Dios o el Cielo, y el Cielo no tiene absolutamente nada que ver con el falso universo. Sin embargo, hay una manera de contemplar a tu universo que te ayudará a retornar a Dios, a tu verdadero hogar.
Gary: Te refieres al universo como si fuera algún tipo de error. Pero la Biblia dice que Dios creó el mundo y casi todos creen que lo hizo, por no mencionar a todas las religiones del mundo. Mis amigos y yo pensamos que Dios creó el mundo de forma tal que pudiera conocerse experimentalmente a Sí mismo, y supongo que ésta es una creencia Nueva Era muy extendida. ¿No creó Dios la polaridad, la dualidad y todas las oposiciones sujeto-objeto del mundo?
Pursah: En una palabra, no. Dios no creó la dualidad, y Él no creó el mundo. Si lo hubiera hecho, sería el autor de “un cuento contado por un idiota”, tomando prestada la descripción que Shakespeare hace de la vida. Pero Dios no es un idiota. Te lo demostraremos. O bien Él es Amor perfecto, como dice la Biblia cuando tropieza momentáneamente con la verdad, o bien es un idiota. No puede ser ambas cosas a lavez. “J” tampoco era un idiota, porque no se dejó engañar por el falso universo. Te contaremos más cosas de Él, pero no esperes la versión oficial. ¿Recuerdas la parábola de Hijo Pródigo?

Anuncios