El apego

El apego procede de la necesidad humana de hallar asideros en un mundo siempre cambiante. Esto hace que nos aferremos a personas y cosas de manera a menudo enfermiza.Hay quien acumula montañas de recuerdos y objetos que no necesita, que no se atreve a tirar porque les otorga algún tipo de significado; como si al perder esos referentes se pudiera borrar una parte de la propia experiencia.Otros conservan trabajosamente relaciones personales en mal estado: amistades con las que ya no tenemos nada en común o incluso una relación de pareja que no funciona, pero que mantenemos por miedo a enfrentarnos de repente a nuestra libertad.Este tipo de actitudes niegan un hecho esencial: que la vida no es una roca sólida, sino un magma en constante formación donde no hay nada definitivo. Cuando alguien está abierto a todo y no rechaza a priori a ninguna persona, ni siquiera las situaciones, su vida se llena de posibilidades. Aferrarse aporta seguridad, pero también cierra muchas puertas.

El desapego nos enseña a «vivir con lo puesto», lo cual nos proporciona un inesperado caudal de energía creativa. Tal vez el miedo a esta libertad sea lo que mantiene a muchas personas ligadas a sus pesadas cadenas.

No estar atado a nada nos obliga a reinventarnos constantemente, a cuestionarnos quiénes somos y adónde vamos, y eso en ocasiones es un duro trabajo.

Contemporáneo de Heráclito, Siddhartha Gautama –el Buda– exploró a fondo el problema de los apegos y por qué son una implacable fuente de sufrimiento.Cuando nos aferramos a algo o a alguien, lo hacemos con la ilusión de que es permanente. Estamos negando que todo lo que existe –también las emociones– tiene un final, que la vida y las cosas son efímeras y cambiantes.

Al buscar la seguridad en lo que es por naturaleza inseguro, vivimos una decepción tras otra: el coche que tan bien funcionaba de repente se avería, hay amigos que salen de nuestra vida, y personas muy queridas que abandonan para siempre este mundo.Para que estos embates no lastren la existencia con dolor e insatisfacción, Buda aconsejaba a sus discípulos que se acostumbraran a vivir sin ningún vínculo enfermizo. Eso no significa renunciar a amar, sino aprender a amar a las personas y a las cosas por lo que son en cada momento y lugar.

No podemos pretender que una madre viva para siempre, pero si la tenemos con nosotros podemos disfrutar de su compañía aquí y ahora, porque el mañana es incierto y lo único de que disponemos es del presente.En eso consiste el desapego: renunciar a seguridades futuras para abrazar con intensidad el presente.Desapegarse es aceptar que el mundo es lo que es aquí y ahora y no lo que nos gustaría que fuera.Pero la costumbre de aferrarse no se detiene en las cosas y las personas, también afecta muy especialmente a las opiniones. En uno de sus discursos más célebres, Buda advertía que las enseñanzas son una barca para pasar a la otra orilla, y no tiene ningún sentido cargar luego con ella a cuestas.

5 claves para ganar libertad

Como toda actitud que se elige individualmente, el desapego se cultiva con la práctica y brinda una vida más libre y saludable. Estas son sus claves:Súmate al cambio. Cuando aceptamos la impermanencia de cuanto nos rodea, somos capaces de fluir con la vida y adaptarnos a su curso sin fricciones. Asume que todo es provisional, sé proactivo y actúa en cada momento en vez de simplemente reaccionar.Examina tus ataduras. Es bueno revisar periódicamente qué nos ata o frena innecesariamente.

¿Qué cosas haces por gusto y cuáles no?

¿Qué personas frecuentas sólo por obligación?

¿Cuál es el precio que debes pagar para mantener tu nivel de vida?

¿Hay un lugar en tu agenda para el tiempo libre?

Implícate en el presente. Para desapegarte del pasado y el futuro, pon los cinco sentidos en lo que estés haciendo aquí y ahora.

Las personas que se vuelcan totalmente en una actividad, entregando su energía al momento con plena conciencia, logran mejores resultados y viven con más armonía y autenticidad.

Practica el humor. Reírse de uno mismo y de los propios problemas es una gran herramienta para romper actitudes rígidas y ganar una perspectiva saludable.

Acumula experiencias, no posesiones. Cuantos más bienes materiales tenemos, mayor es el tiempo y el esfuerzo que debemos dedicar a conservarlos. Las vivencias, en cambio, no ocupan lugar y nos permiten evolucionar.488188_355664327812176_214756738569603_1063438_570544462_n

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