Meditación rápida de limpieza energética

Busca un lugar donde te sientas cómoda y nadie te moleste, desconecta el teléfono, pon un poco de música suave,  enciende un incienso o una vela blanca y siéntate en una postura que te resulte cómoda y en la que tengas la espalda bien recta.

1.- Comienza a respirar en cuatro tiempos:

-inspira por la nariz. y llena los pulmones.

-envía el aire desde los pulmones al abdomen.

-vuelve a enviar a los pulmones

-suéltalo por la boca lentamente.

Repite esta respiración entre cinco  y diez veces, notarás como tu cuerpo comienza a relajarse, como tu cabeza se despeja  e irás  notando un bienestar muy agradable.

Visualizate caminando por un bosque muy verde, el aire que respiras es puro, y sientes que tu ser se purifica con cada respiración.

Llegas a un riachuelo,  y en su orilla hay un ser luminoso, bello, perfecto que te ofrece su mano. Cógela sin miedo, él te va a guiar.

Mientras caminais le explicas que te has sentido mal y que necesitas equilibrio y que tu ser se convierta en luz.

Llegais a una cascada, el ser de luz te invita a que te pongas debajo, obedeces sin rechistar, y curiosamente, no te mojas, no es agua lo que cae de la cascada, es luz purísima.

Deja que la luz penetre por cada poro de tu piel y te llene. Es luz blanca con reflejos dorados.

Penetra por tu coronilla que queda de color blanco radiante, al pasar por tu cabeza deja  limpísima tu glándula pineal que se vuelve de un color malva muy brillante; llega a tu garganta y la vuelve de color turquesa precioso.

Después a tu corazón, lo puedes ver de  color rosa brillante rodeado de verde; te fijas y tu plexo solar es amarillo, con un brillo precioso. Un poco más abajo alrededor de tu ombligo tienes  un color naranja limpio y brillante, y por fin en tu raíz brilla el rojo rubí intenso.

Sales de la cascada con una sensación maravillosa de paz y alegría.

Agradeces a tu ser de luz que te haya acompañado.

Agradeces  al Universo y a Dios la sanación que has recibido, y poco a poco sales del estado de meditación, abres los ojos y comienzas  a moverte lentamente.

Antes de salir del todo, te pones en la posición del mahometano, inclinas la cabeza y vuelves a agradecer la sanación.Imagenmedita

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s